Tres formas de cuidar los pies en verano

Sea verano o invierno, el buen estado de los pies es fundamental para el bienestar diario. El problema en verano es que, el andar por la arena o descalzo por diferentes tipos de terreno, así como los cambios de calzado y la mayor sudoración hacen que con frecuencia suframos por rozaduras, durezas, grietas o irritaciones de diverso tipo. En Soutelana tenemos un amplio catálogo de electrodomésticos que pueden convertirse en los mejores amigos de tus pies en verano.

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Tres formas de cuidar los pies en verano

El primero es la lima para durezas. No te imagines nada raro, que no estamos hablando de una lima como la de las uñas. Es, más bien, como la piedra pómez de toda la vida, pero en un cabezal que rota solo. Si la aplicas de vez en cuando sobre la piel mojada, puedes prevenir las durezas. Si estas ya han llegado, es la forma más fácil de actuar para eliminarlas. Se pasa con suavidad y se extrae y limpia al acabar. Sirve para el talón, los laterales y toda la planta y es muy agradable, sobre todo, si padeces hiperqueratosis. Es decir, si se forman zonas callosas con frecuencia. Eliminar las células muertas es pan comido con este pequeño y asequible aparato.

El masajeador de pies. Hablando de sensaciones agradables, tenemos que hacer una parada en el masajeador de pies. Es un electrodoméstico pequeño y recargable de esos que, una vez que empiezas a usar, te llevas hasta de vacaciones. Un masajeador puede ser el complemento ideal para recuperar la salud del pie. Primero, porque relaja la presión y recupera después de sobrecargas (¿quién no se ha ido de excursión y ha regresado con los pies hechos trizas?) y, segundo, porque reactiva la circulación en una zona que es la primera que sufre cuando hay problemas con el riego sanguíneo.

El spa para pies. Si un masajeador de mano te puede hacer feliz, el hidromasaje para pies conseguirá que llores de emoción. Bien usados, estos aparatos que combinan burbujas, chorros y suaves movimientos, pueden lograr que sientas que flotas sobre tus pies una vez que acabas de usarlos. Más allá del simple placer, el hidromasaje puede serte realmente útil para luchar por la salud de tus extremidades. La sobrecarga o incluso los pies hinchados y con edema pueden verse muy beneficiados por un baño de chorros con agua fría. Las durezas y callos son más fáciles de eliminar después de una sesión de spa, que además facilita que cumplas con la función de hidratación. Por cierto, la mayor parte de los modelos incluye uno o dos cabezales giratorios destinados a exfoliar tu piel.
Lo bueno del masajeador es que también puedes usarlo en seco, y que es beneficioso cuando los daños, la irritación o el exceso de sol afectan al empeine en vez de a la zona plantar. Del mismo modo, si aplicas un aceite relajante o tónico, el efecto llegará a cualquier parte del pie, incluidos los dedos, sin apenas esfuerzo.

Hasta aquí nuestros “esenciales” del cuidado podológico. Ya sabes, con un poco de previsión y unos minutos de atención al día, podrás disfrutar de pies sanos y cuidados todo el año.

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