Cómo elaborar harina de castaña

La harina de castaña va camino de convertirse en el producto de moda, después del resurgir de este fruto seco que cada vez cuenta con más demanda.

Si la castaña te gusta, todo lo que podrás hacer con esta harina te alucinará, en especial si eres fan de la repostería. Hace unos días dábamos una receta de harina de castaña algo simple, que tuvo bastante éxito.

Ahora vamos a explicar de modo más concreto cómo conseguir convertir las castañas en harina. Para ello necesitarás un robot de cocina o procesador con tritutador , una batidora potente, o un molinillo. Pero antes de poner en marcha el molino, las castañas deben estar preparadas para el triturado y para eso es preciso secarlas lo máximo posible.

Antiguamente, las castañas eran un producto básico de la alimentación, como las patatas y para conservarlas todo el año era necesario secarlas justo después de la recolección. Aunque las castañas son un fruto seco, tienen un 50% de agua, de modo que empezar a molerlas sin haber eliminado esa humedad hará que el resultado final sea una pasta.

Cómo elaborar harina de castaña

Harina de castaña

Harina de castaña

¿Cómo secarlas?

Antiguamente, era necesario dejarlas días cerca de la lumbre y que recibiesen el calor y el humo de la chimenea o de la cocina de leña. En actualidad hay varios métodos que suplen el tradicional. Así, por ejemplo, puedes dejarlas varios días estiradas sobre papel de periódico en una zona seca o sobre un radiador o con un deshumidificador. Si prefieres un resultado rápido, tendrás que usar el horno.

El método es el siguiente

Se corta un trozo en cada castaña para que no exploten y se da un golpe de calor, por ejemplo a 200, unos cinco minutos. Después se baja la temperatura y se dejan las castañas durante un par de horas. Con esto lo que pretendemos es desecar el producto, pero no asarlo o cocinarlo, para lograr así un sabor más uniforme. Una vez secas, las castañas se pelan del todo. Sabrás que las tienes en su punto si no desprenden humedad o vapor al tocarlas, pero, sobre todo, si logras moler la harina sin dificultad.

El siguiente paso es usar la trituradora o el molinillo.

Un consejo es que empieces con poca cantidad para asegurarte de que tienes las castañas en perfecto estado. Lo ideal es comenzar con la función turbo muy brevemente y después triturar a velocidad normal. Si crees que es demasiado para tu robot, puedes “echarle una mano a la máquina” cortando previamente en trozos más pequeños. Algunos usuarios han notado que al abusar del turbo también se produce una pasta en la harina recién molida, así que te aconsejamos que dés pasadas breves y vigiles el estado de la misma.

Una vez lista, puedes envasarla en un bote de cristal o recurrir a una envasadora al vacío para conservarla más tiempo. Vigila, de nuevo que el producto y el envase estén libres de humedades para que se conserve más tiempo.

 

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