El deshumidificador, un aliado top en el hogar

Te ayudará con el reuma, con las alergias, con el moho de las paredes, con los libros y hasta con la ropa. ¿Qué más se puede pedir?

deshumificador

Entre las consultas más frecuentes que recibimos durante las últimas semanas en Soutelana Cocina y Electrodomésticos están las preguntas por uno de los protagonistas indiscutibles de la temporada de invierno: el deshumidificador. No nos extraña, pues  este pequeño electrodoméstico puede ser un gran aliado a la hora de mantener hogares secos, cálidos y saludables.

No podemos afirmar categóricamente que todo el que se lo cuestiona necesite un deshumidificador, pero sabemos de buena tinta que la mayoría acabará, tarde o temprano, enchufando uno de ellos en su casa, negocio o instalación pública.

La causa es simple: la humedad. Aquí os dejamos un mapita para escolares que describe la humedad relativa en España. Sí, como se puede ver, tenemos cotas de entre el 70 y el 80 por ciento en las costas Atlántica y Cantábrica y algo inferior en la Mediterránea. Eso, como media anual, sin tener en cuenta cambios de estación, la situación en las islas, ni ninguna de las particularidades de cada región. Si a ello añadimos que la proporción adecuada para un entorno saludable debe estar entre el 45 y el 50%, está claro que son muchos los hogares en donde se padecen sus efectos: manchas, moho, desconchones en la pintura, problemas para aislar del frío y, a veces, dificultades para conservar la comida, los libros o la ropa en buenas condiciones.

Además, un elevado porcentaje de humedad es también un enemigo invisible para muchos enfermos, puesto que incide en la calidad de vida de personas que padecen asma, alergia y dolencias de tipo reumático.

En resumen, si con el paso de los años hay problemas en tu casa o negocio que persisten, como la condensación, las sombras tipo caras de Bélmez en las paredes, las dificultades para conservar los muebles o la proliferación de moho y ácaros, no sabemos a qué estás esperando para hacerte con uno.

¿Que si un deshumidificador es la solución para todo ello?

La respuesta es sí, pero con ojo. Si te precipitas en tu elección, es muy probable que te quedes a medias en tu misión de recuperar territorio frente a la humedad.

Lo que debes tener en cuenta, además del precio, por supuesto, es la capacidad de tu futura máquina. El mercado te ofrece una gran variedad de modelos, portátiles o fijos (aunque, por lo general son más eficaces y recomendables los primeros, pues pueden ir actuando en estancias separadas y rotando) con distintas capacidades. Desde los que ocupan poquísimo espacio y absorben medio litro al día, hasta los que pueden ‘beberse’ 20 litros cada 24 horas.

Para decidirte, analiza bien tu problema con la humedad. ¿Se trata de una estancia en la que se repiten todos los problemas? ¿Son varias? ¿La casa es grande? ¿Es un habitáculo bien aislado o tiene entradas de aire? Un deshumidificador potente, con funciones como la de ‘secado’ rápido, puede hacer que te sientas como en la estación seca incluso en diciembre, pero si la estancia es pequeña, tal vez lo estés desaprovechando, o acabes secando demasiado el ambiente lo cual puede causar pequeñas incomodidades. La mayoría de los deshumidificadores especifican la capacidad de absorción por día y cuentan también con referencias espaciales.

Con respecto al método, la mayoría del mercado está copado por los de refrigeración, que absorben el aire y lo enfrían condensando el agua presente.

Existen también los deshumidificadores desecantes, que, mediante el contacto con sílice u otros elementos, secan el aire. En general, son máquinas pensadas para ambientes con poca humedad y suelen tener una capacidad media, en comparación con los de condensación.

A la hora de comprar también puedes reparar en el sonido, porque se trata de uno de esos elementos que deberás tener enchufados largo rato, así que, procura que su emisión de ruido no sea demasiado elevada. La mayor parte de los modelos son casi silenciosos, y, con el paso del tiempo incluso se ha hecho necesario dotarlos de algún timbre extra. Por ejemplo, el que avisa de que el depósito está lleno y hay que vaciarlo.

Por cierto, esta es otra de las cuestiones que te debes plantear: cada cuanto tiempo tendrás que sacar el agua acumulada, e incluso si puedes evitarte el trasiego, puesto que hay algunos deshumidificadores que incluyen mangueras y permiten ir eliminando el líquido por el desagüe convencional.

Por último, te recomendamos que te fijes en el tamaño. La humedad es un enemigo invisible, pero el deshumidificador no. Como se trata de un elemento que en la mayoría de los casos está dotado con ruedas, siempre se puede retirar a otro cuarto si estorba. Eso sí, va a estar mucho tiempo en medio o a un lado en cada estancia, así que tal vez te convenga analizar cuánto ocupa y si podrás colocarlo con facilidad allí donde lo necesites.

El repaso a los deshumidificadores se termina, aunque, como siempre, si os quedan dudas, los integrantes del equipo Soutelana estaremos encantados de atender vuestras consultas.

 

 

 

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