Cinco motivos por los que comprar una secadora ya no es una mala idea

Si eres de lo que se pasan el día vigilando el tendedero para poder volver a usar su prenda favorita una y otra vez; si tienes niños pequeños que acaban el día ‘hechos un cuadro’ aunque tú les hayas puesto de punta en blanco al principio de la jornada;  si te es imposible conservar tu uniforme del trabajo impoluto toda la semana o, simplemente, si eres impaciente… Hay cientos de posibles motivos por los que la opción de comprar una secadora habrá pasado por tu cabeza antes, pero hasta ahora no lo habías considerado seriamente.

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Cinco motivos por los que comprar una secadora ya no es una mala idea

Sin embargo, si la idea ha vuelto a rondarte en las últimas jornadas, tal vez sea el momento de que te pares a pensar en profundidad si los viejos tabúes sobre las secadoras siguen teniendo sentido. Aquí tienes cinco pistas que te pueden ser de utilidad:

Ya no son caras

Que sí, que sí, que hace veinte, quince o incluso menos años, las secadoras eran ese electrodoméstico que apenas conocíamos por las películas americanas, en donde cada casa disponía de un cuarto única y exclusivamente para realizar la colada. En España, con su tan alabado buen clima y el famoso ‘seguro de sol’ pocas marcas apostaron por comercializar sus productos destinados al secado de ropa, por lo que los precios no eran competitivos, en comparación con los de otros electrodomésticos de primera necesidad como las lavadoras. Pero esto ha cambiado. La población ha crecido, el mercado se ha diversificado y hoy se cuentan por decenas las marcas que compiten por tus favores a la hora de ayudarte con las tareas de la casa. ¿El resultado? Te puedes hacer con una secadora competitiva por un precio razonable, e incluso económico, puestos a buscar marcas blancas.

No te arruinarás pagando la luz

La preocupación por la factura eléctrica es otra de las grandes barreras a la hora de plantearnos hacer hueco a la secadora al lado del tendedero. Pero esto también es historia. Los nuevos modelos de clase A+ y A++ mejoran claramente los parámetros de consumo con respecto a sus antecesores. No lo decimos nosotros, lo dice la OCU, en uno de sus estudios en los que compara más de cuarenta modelos existentes en el mercado. También recuerdan que cualquier electrodoméstico destinado a crear calor gasta, ineludiblemente, electricidad y aportan un cálculo: una secadora A+ usada cuatro días por semana consume unos cincuenta euros de electricidad al año. Esto es, si lo quieres más fácil, poco más de cuatro euros al mes, o unos 25 céntimos por cada ‘secado’.

No te dejarán ‘a medias’

Así de claro. Las nuevas secadoras acaban lo que empiezan. Cierto que como electrodoméstico se han pasado años siendo de lo más rudimentario, con apenas tres botones. Y el resultado era que, o bien tenías que ‘dividir la colada’ y secarla en dos tandas diferentes, o ampliar el número de minutos programados para dejar totalmente seca la ropa. Entre otras cosas, en actualidad, tampoco esa opción es la que te recomendarán siempre en el manual de uso de tu secadora, puesto que, si vas a plancharla, es preferible que quede cierto grado de humedad para que esto sea más fácil y cómodo. Las secadoras actuales permiten elegir la temperatura, cuentan con displays electrónicos en los que irás viendo cuanto tiempo resta de secado, e incluso con selector en el que elegir programas cortos, rápidos, para prendas delicadas, o de planchado fácil y antiarrugas. Incluso, si te lo propones, encontrarás modelos que detectan que la prenda está encogiendo por el exceso de calor y te permiten rectificar a tiempo. ¡Ah! Y que no se nos olvide el aumento de capacidad de carga. Claro, tu nueva lavadora puede con más kilos de ropa y, efectivamente, las secadoras también están ampliando su capacidad para dar respuesta a esto. Eso sí, la OCU indica que con un modelo capacitado para cargar cinco kilos, se responde con solvencia a las necesidades de una familia de cuatro miembros.

Sí que cabe

Otra de las grandes dudas, ¿dónde la metemos? Pues tampoco eso parece un problema en actualidad, gracias a la variedad de modelos. De nuevo, el hecho de contar con varias marcas juega a nuestro favor. Existen modelos de 45 centímetros, de carga superior y otras especialidades en el mercado que parecen hechas a tu medida. ¿Has oído hablar de las lavasecadoras? Sí, un electrodoméstico dos en uno, que primero lava y después seca. Para ser honrados, no son los más vendidos en el mercado, pero puede ser la solución concreta que tú estás buscando y no restará ni un centímetro a tu angosto cuarto del tendedero. Y, por supuesto, no necesitas destinar una habitación de la casa solo a la colada, aunque, claro, eso es algo que dejamos a tu elección.

Te la mereces

Hace años contar con la ropa seca en tiempo y forma podía parecer una ventaja menor o un lujo innecesario. Hoy en día, en especial en zonas con climas húmedos, parece más que justificado contar con un electrodoméstico que en algo más de una hora resuelve lo que el cordel del tendal puede tardar días en secar. ¿Que hace bueno y no la necesitas? Pues un descanso temporal. Con la llegada de las primeras ciclogénesis explosivas del invierno, seguro que tu secadora se vuelve a convertir en una aliada indispensable: rápida, eficiente, económica y, por supuesto, nada ruidosa. Además de ahorrar tiempo en el secado, te facilita el planchado, o te lo ahorra, ya que cuentan también con programas antiarrugas y para prendas delicadas. Si tus dudas se refieren al cuidado de la ropa, ya hemos hablado de programas específicos, pero nos falta recordarte que cuando dejas una prenda en el tendedero en invierno, también puedes acabar cargando con las famosas manchas de humedad. Algunas prendas, tras estar más de un día mojadas, tienden a desarrollar estas manchas tan difíciles de eliminar.

Si ya lo tienes claro, te toca elegir modelo y calcular cuál va a ser tu mejor estrategia. Ahora que sabes que las secadoras son un electrodoméstico absolutamente amigable ten en cuenta que:

Si la instalas al lado de la lavadora te puede convenir un modelo cuya puerta abra en sentido contrario, para facilitar el trasvase de un tambor a otro.

Las secadoras de condensación son las que menos consumen y las más vendidas, aunque los nuevos modelos de bomba de calor, por su eficiencia, están acaparando el 40% del mercado.

Una secadora convencional no necesita instalación específica, solo toma eléctrica y una salida de aire, en algunos modelos.

La lavasecadora es un electrodoméstico poco popular en el mercado por su duración, ya que se suele usar el doble de veces cada ocasión que se conecta. A pesar de eso, su tiempo de vida medio está calculado para superar los diez años.

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